Una Brújula para papás

Daniel Castañeda (centro), unos amigos y sus hijos en el campamento que realizaron la semana pasada para celebrar el Día del Padre.
Por Daniel Castañeda
Cuando empecé la certificación como Trainer LQ no imaginaba todo el alcance que traerían las Herramientas de Liderazgo Quántico® a mi vida, no sólo en el ámbito profesional, sino también en el personal. Quiero compartirte que, en una ocasión, tenía la tarea de diseñar una actividad para cambiar algo que no me hiciera feliz usando la Brújula LQ. La Brújula LQ son cuatro pasos muy sencillos: Experiencia, Aprendizaje, Creatividad y Acción.
Lo que no me hace feliz es que haya tráfico cuando voy manejando, así que junto con Karina Orea, quien también es Trainer LQ, definimos el asunto así:
Experiencia: Manejo mucho por mi trabajo y cada que encuentro tráfico, ya sea en la ciudad o en la carretera, me pongo de mal humor, me desespero y quisiera quitar a todo el mundo para poder pasar.
Aprendizaje: El mayor problema no es estar malhumorado en el momento del tráfico, sino que ese estado de ánimo lo arrastro durante el resto del día con mis clientes, amigos o inclusive mi familia.
Creatividad: Entre Kari y yo ideamos posibles alternativas para cambiar la manera como vivo esa experiencia. Las dos finalistas fueron: manejar por el acotamiento y/o en sentido contrario, y la segunda era modificar mi estado de ánimo intencionalmente y además buscar contagiarlo a las demás personas a mi alrededor.
Acción: La que elegí, por amor a la buena convivencia, fue cambiar mi estado de ánimo, así que hice el compromiso de que la siguiente vez que encontrara tráfico ¡le bajaría los vidrios al carro, pondría música bailable a todo volumen y empezaría a bailar, cantar y sonreír a toda la gente a mi alrededor!
No se pueden imaginar el resultado: no sólo fue notable que la gente alrededor se contagió un poco de mi alegría (claro, después de la sorpresa), sino que el tráfico se disipó increíblemente. Lo mejor de todo es que esa sensación de plenitud y alegría me duró todo el trayecto de regreso a casa y todavía se extendió cuando pasé por mis hijas y fuimos a hacer las compras del supermercado.
Textualmente me dijeron “¿por qué estás tan feliz hoy, papi?”. Y en lugar de responderles, me limité a sonreírles, cantar más fuerte todavía y agradecer a la vida por poder disfrutar ese momento.
Esta herramienta, la Brújula LQ, así de sencilla es muy poderosa. Imagínense, como padres, darnos la oportunidad de ir creciendo nuestro “padrazgo” (combinación de paternidad con liderazgo) conforme crecen nuestros hijos. La clave de esta herramienta es cerrar el círculo completo, es decir, vivir las Experiencias, recapitular el Aprendizaje de esta Experiencia, generar ideas extra-ordinarias con Creatividad y -muy importante- elegir una y llevarla a la Acción. Sólo así podemos ir dando saltos de aprendizaje en nuestras vidas.
El salto de aprendizaje más reciente que di fue este fin de semana pasado, cuando cuatro papás celebramos el Día del Padre acampando en la sierra con sólo nuestros hijos mayores. ¿Se imaginan la cara de las familias que se topaban con nosotros esperando ver a las mamás y estas no aparecieron? A mí nunca se me va a olvidar. Espero que a mis hijos... tampoco.
El autor es representante de Evolución Coaching en la Zona Norte de México y Trainer LQ.








